viernes, 13 de mayo de 2016

¿UN ESTADO “DIGNO”?



El pasado 30 de abril tuvo lugar en el Kursaal de Donostia un Fórum organizado por el diario GARA, en el que Arnaldo Otegi fue entrevistado por varios-as periodistas de dicho rotativo y también respondió a preguntas que se le hicieron desde el exterior, por vídeo; o en directo, por parte de algunas de las personas presentes en el acto.

En primer lugar, antes de comentar algunas de las cuestiones que Otegi planteó en su intervención, queremos decir que nos alegramos de su reciente salida de la cárcel, donde ha permanecido prisionero durante más de seis años, como consecuencia de la represión política que el Estado español ha venido ejerciendo contra amplios sectores de la población vasca, con el pretexto de la “lucha contra el terrorismo”.

Entre otras cosas, el dirigente de la izquierda abertzale “oficial” (Arnaldo Otegi es Secretario General de Sortu), afirmó que el Estado español no es reformable, lo que compartimos plenamente; y que la dominación capitalista se basa en la indisoluble unidad del Estado español, con lo que también estamos de acuerdo.

Sin embargo, también hizo afirmaciones como que “somos capaces de levantar la bandera de un proyecto nacional en el que todos y todas vivamos mejor”. Un proyecto nacional en el que, según se desprende de sus palabras, al parecer, podrían estar interesadas tanto las clases y capas sociales populares, lo que denominamos como Pueblo Trabajador Vasco, como aquellas otras que son precisamente las que oprimen a éste y que actualmente constituyen la base en que se apoya el Estado español.

Hay que tener en cuenta que la burguesía media vasca, una fracción de la cual está representada políticamente por el PNV, aunque está sometida al expolio por parte de la gran burguesía monopolista y las multinacionales, por otra parte necesita al Estado español para sobrevivir. De hecho, la capa superior de la burguesía vasca forma parte del bloque en el poder y el resto (sus capas media e inferior), se pueden considerar como una “clase de apoyo” a la gran burguesía española.

En cuanto a su defensa de la necesidad de un Estado vasco independiente, Otegi planteó que este proyecto “será capaz de hacer confluir a la gran mayoría de este país”. Pero, lo significativo fue que en ningún momento definiese el tipo de Estado que propugnaba para Euskal Herria, su carácter de clase, su naturaleza social.

Eso sí, lo calificó como un “Estado digno” y para ello se remitió al escritor, político y orador romano Marco Tulio Cicerón (106 al 43 a.n.e), afirmando que se trataba de un Estado con “leyes justas, pueblo culto y un gobierno honrado”. Ni que decir tiene que resulta cuando menos chocante que a la hora de definir al futuro Estado vasco lo haga en esos términos porque, curiosamente, las leyes las elabora y las promulga la clase que detenta el poder.

También resulta chocante que, en otro momento de su intervención, refiriéndose al capitalismo lo calificase de “un sistema sin corazón”. Claro que, tal vez se estuviese refiriendo al capitalismo “salvaje” o neoliberal y no al capitalismo “civilizado” o neokeynesiano que tanto ilusiona a socialdemócratas y reformistas de todo pelaje, desde el PSOE e IU, hasta PODEMOS y Sortu.

Curiosamente, a pesar de que a lo largo de su intervención efectuase algunos guiños a la izquierda, citando en algún momento a José Mújica, al Che Guevara o al mismísimo Lenin, lo que sí se echó en falta es que en ningún momento hiciera referencia alguna a la necesidad de luchar por el socialismo. ¡Tiempo al tiempo!