miércoles, 6 de octubre de 2010

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA!

La convocatoria de huelga general por CCOO y UGT el 29-S, ha puesto de manifiesto, una vez más, dos cosas: la verdadera catadura de sus dirigentes y la profunda división que hoy existe en el movimiento obrero.

Con esta convocatoria, las direcciones de ambos sindicatos, han tratado de lavarse la cara escenificando una posición de dureza, de “oposición” y de “lucha” contra las medidas antiobreras y antipopulares que ha venido adoptando el gobierno del PSOE durante los últimos meses, pretendidamente contra la crisis (congelaciones salariales en las empresas públicas, reducción de sueldos a los funcionarios, congelación de las pensiones, subida del IVA, etc.); así como contra la reforma laboral que ya está en marcha, con el consiguiente abaratamiento de los despidos, y la inminente reforma del sistema de pensiones (Pacto de Toledo), con la proyectada extensión de la edad de jubilación (de los 65 a los 67 años) y la modificación del actual sistema del cálculo de las bases reguladoras.

Las burocracias sindicales de CCOO y UGT llevan muchos años desmovilizando a la clase obrera, sustituyendo la movilización y la lucha por el “pacto social”, y viviendo a costa de los subsidios del Estado burgués, camuflados muchas veces bajo la apariencia de “ayudas para la formación de los trabajadores”, y beneficiándose de todo tipo de privilegios y prebendas por parte de la patronal.   

Los comunistas tenemos claro que debemos trabajar en todo tipo de organizaciones en las que se agrupe un número significativo de trabajadores, para impulsar cada lucha, sacar experiencias, reforzar la organización de la clase y elevar el nivel de conciencia de las masas trabajadoras, desde un nivel reivindicativo (sociolaboral) a un nivel revolucionario, que implica la toma de conciencia de sus intereses fundamentales o estratégicos.

Por eso, es fundamental trabajar en los sindicatos, incluidos los que están dirigidos, como CCOO y UGT, por camarillas reaccionarias formadas por auténticos vendeobreros, para denunciar todas sus maniobras, en las reuniones del sindicato y en las asambleas de trabajadores, para desenmascararlos y para contribuir así a la elevación del nivel de conciencia del proletariado.

En Euskal Herria se da una situación especial. Ya hemos dicho, en más de una ocasión, que constituye un marco autónomo, aunque no independiente, de la lucha de clases. Por ello, aunque CCOO y UGT son los sindicatos con mayor implantación en el conjunto del Estado español, en  Hego Euskal Herria (especialmente en la CAPV) no tienen tanto peso. Hay otras centrales, como ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE e HIRU, que constituyen la mayoría sindical vasca, pues entre todos ellos agrupan a la mayor parte de los trabajadores  afiliados y cuentan con la mayoría de los delegados en los comités de empresa.

El tipo de acción sindical que practican las centrales de la mayoría sindical vasca, es muy diferente del de CCOO y UGT. Mientras estas últimas, como ya hemos dicho, se embolsan cientos de millones de euros de ayudas procedentes de los Presupuestos Generales del Estado, del FSE, de las Comunidades Autónomas, etc. [1], lo que se puede considerar como “el pago de sus servicios”, por su política de concertación y pacto social; las centrales que forman la mayoría sindical vasca basan su acción sindical en una actitud reivindicativa y de lucha.

Ello las llevó a convocar la huelga general el pasado 29 de Junio, nada más conocerse los planes del gobierno del PSOE para aprobar su plan de reforma laboral, ante la pasividad y la inoperancia de las dos centrales de ámbito estatal. Sin embargo, con ocasión de la convocatoria que realizaron estas últimas para el 29 de Septiembre, su actitud ha sido la de no sumarse a la convocatoria.

Aunque esta es una postura comprensible, cuando las centrales de la mayoría sindical vasca exigen que se respete un ámbito vasco de decisión, en materia sociolaboral, y defienden la creación de un Marco Vasco de Relaciones Laborales y de un Espacio Socioeconómico Vasco, a lo que se oponen con todas sus fuerzas tanto CCOO como UGT, no por ello deja de poner en evidencia la gran división que hoy existe en la clase obrera vasca y que tiene como raíz las distintas actitudes de unas y otras centrales hacia el hecho nacional [2].

Resulta significativo que desde ciertos sectores de izquierda, incluidos algunos pretendidamente comunistas, se haya llamado expresamente a no participar en la huelga del 29-S, alegando el carácter reaccionario y españolista de las direcciones de CCOO y UGT.  

Como si tuviésemos que resignarnos a dejar a miles de trabajadores y trabajadoras a merced de estas camarillas de burócratas y renegados.

Pero, lo cierto es que, la lucha contra los dirigentes reformistas y contra el amarillismo sindical, no se debe librar en Internet, sino en los centros de trabajo, en la obra, en la mina, en el taller y en la oficina; y eso requiere una labor continuada y persistente. Quienes se limitan a criticar virulentamente a los archi-reaccionarios dirigentes de esos sindicatos, pero desde la red, o son gente que puede tener la mejor voluntad, pero con muy poca experiencia en el Movimiento obrero (posiblemente por su edad), o no han pisado nunca una fábrica.

Los comunistas vascos estamos a favor de la liberación nacional de Euskal Herria, y propugnamos un Estado Socialista Vasco; pero debemos mostrarnos intransigentes contra cualquier intento de dividir a la clase obra por motivos nacionales. En ese sentido, debemos trabajar sin descanso por forjar los lazos más estrechos entre los trabajadores y trabajadoras que vivimos en Euskal Herria, independientemente de que todavía haya amplios sectores que no comprendan la necesidad de que sea nuestra clase, quien deba ponerse al frente de la lucha por la liberación nacional, compaginándola con la lucha por la transformación social.

Por eso, nuestra política de intervención en el Movimiento obrero vasco, se basa en los siguientes ejes o líneas de actuación:

1.- En el seno de los sindicatos. En principio, nuestro planteamiento es el de realizar un trabajo ideológico y político en todos los sindicatos que tengan una implantación relativamente importante en Euskal Herria. Pero, el principio de economía, nos obliga a no dilapidar energías y evitar la dispersión. Así, en una primera fase, centraríamos nuestros esfuerzos en la mayoría sindical vasca, especialmente en su ala izquierda, formada por los sindicatos LAB y ESK, con objeto de ir desarrollando en ellos una corriente sindical de orientación revolucionaria.

2.- Con los sectores no afiliados. Una mayoría de trabajadores y trabajadoras vascos no están afiliados a ningún sindicato. Esto ocurre, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas. Una de las causas, es el temor a que los patronos tomen represalias en caso de que se enteren de que un trabajador o trabajadora pertenecen a un sindicato. En estos casos, influye mucho el miedo al despido o a la no renovación del contrato. También influye la falta de información sobre temas sindicales, derechos laborales, etc., sobre todo entre los trabajadores más jóvenes. De cara a estos sectores, habría que desarrollar una política informativa (mediante charlas, que se realizarían por zonas o sectores) sobre los derechos de los trabajadores, recabando, al mismo tiempo, opiniones y datos sobre la situación en sus respectivas empresas. Todo orientado a explorar posibles fórmulas organizativas.

Además, hay colectivos de trabajadores en paro que se agrupan en las asambleas de parados, a nivel local o zonal. También es importante el trabajar con estos sectores, recoger sus experiencias y reivindicaciones, ayudarles a sistematizarlas y, en la medida de lo posible, prestarles todo nuestro apoyo en su justa lucha.

3.- Promover la unidad obrera. Los comunistas somos partidarios de la unidad sindical, pero ésta, con ser importante, no es para nosotros el objetivo principal. Se trata, tan sólo, de una consigna táctica que únicamente tiene por objeto crear las condiciones para la unidad política del proletariado y el resto de los trabajadores, ya que ésta es imprescindible para que la clase obrera pueda llegar a asumir la dirección del proceso revolucionario de liberación nacional y transformación social.

En este sentido, los comunistas debemos esforzarnos por desarrollar la política de frente único, es decir de unidad obrera por la base. Para ello es imprescindible ir “tendiendo puentes” entre los sectores de izquierda de los distintos sindicatos, así como de aquellos otros sectores de trabajadores no afiliados, creando las estructuras adecuadas que permitan organizar a los sectores relativamente avanzados, en cada zona, independientemente de si están afiliados o no a algún sindicato. Con ello se podría plantear la lucha contra el reformismo y el amarillismo sindical, contra las direcciones burocráticas, en unas mejores condiciones. Se trataría de poner en pié una corriente unitaria, de clase y combativa, con objeto de reforzar las posiciones sindicales de izquierda y de dar un carácter más abiertamente anticapitalista a las luchas obreras.

Desde SUGARRA os animamos a que os pongáis en contacto con nosotros y que nos enviéis vuestras experiencias, opiniones y sugerencias.

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NOTAS.

1.- En 2009, entre CCOO y UGT se embolsaron 193 millones de euros, repartidos a partes prácticamente iguales entre ambos sindicatos. Esta cantidad sólo hace referencia a las subvenciones directas, publicadas en el BOE.  http://www.insurgente.org/ (09-05-2010).

ELA y LAB denunciaron en un comunicado conjunto que el pasado 29 de julio el Consejo General de Osalan se reunió de manera extraordinaria para cerrar el reparto de 980.560 euros provenientes de la Fundación Laboral de Prevención de Riesgos Laborales (FLPRL) entre Confebask, CCOO y UGT. Como explicaron, esos fondos son de carácter público y provienen de las cotizaciones sociales de los trabajadores de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. «Es el excedente de las cuotas gestionadas por las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales», según precisan (GARA 21-09-2010).

El sindicato LAB denunció públicamente, en una rueda de prensa que el Gobierno de Navarra ha entregado la gestión de los servicios públicos a la patronal, Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), y a los sindicatos UGT y CCOO, informando al mismo tiempo que estos tres agentes percibirán de los presupuestos de este año 16,7 millones de euros. Esta cantidad supera de largo los fondos totales destinados para las diez mil familias navarras que no tienen ningún ingreso salarial. Informatzen (04-02-2010). http://www.nodo50.org/labvicrila/

2.- Hay que destacar que únicamente ESK participó en ambas convocatorias, aunque con motivo de su apoyo a la del 29-S, criticó fuertemente a las direcciones de CCOO y UGT. En cuanto al sindicato LAB, nos consta que hubo algunos sectores partidarios de participar también en la convocatoria del 29-S, aunque finalmente no se llegó a plasmar en una posición oficial del sindicato.